Las organizaciones de la red comparten desafíos similares. En torno a estas líneas articulamos el trabajo conjunto.
Las cuencas lacustres del sur sostienen una biodiversidad única y un agua que es vida para miles de familias. Cuidarla es la razón de ser de cada organización.
El crecimiento sin planificación y la fragmentación de los suelos rurales presionan a las cuencas. La red trabaja por un ordenamiento que respete los límites de la naturaleza.
Una nueva cultura del agua se construye desde la escuela y la comunidad. Formar a las nuevas generaciones es sembrar el cuidado del territorio a largo plazo.
Cada lago tiene su historia, su gente y su forma de habitar. Poner en valor el patrimonio y la identidad local fortalece el arraigo y el sentido de cuidar lo propio.
El desarrollo de las comunidades y el cuidado del entorno no se oponen. La red impulsa iniciativas que generan oportunidades en equilibrio con la naturaleza.
La red convierte la agenda común en proyectos concretos para los territorios lacustres del sur.